Historia de las Investigaciones

Portada del libro de Fray Sebastian de 1944

Portada del libro de Fray Sebastian de 1944

Tras unos efímeros momentos de gloria a finales del siglo XVIII y principios del XIX, el yacimiento quedó relegado a una explotación agrícola que, tras la epidemia de la xilofera que acabó con las vides, pasó a ser ganadera. Solo fue recordado por la polémica de sus epígrafes. En los años treinta y cuarenta del siglo XX, Fray Sebastián de Ubrique, al escribir su historia de la villa incluyó extractos del diario de Juan Vegazo del que tuvo una copia. Este capítulo lo inspiró su amigo Francisco García Parra, erudito ubriqueño que era un gran aficionado a la arqueología. Ambos, al parecer, excavaron algunas tumbas. Durante más de 40 años este libro ha sido la única “historia local” de Ubrique, elevado a la categoría de “manual” sobre Ocvri, por lo que no pocos de sus errores se siguen perpetuando incluso hoy día. A finales de los años sesenta el maestro ubriqueño, Manuel Cabello Janeiro, inició una serie de prospecciones en el marco de un programa escolar radiofónico (“Misión Rescate”). El esfuerzo de aquellos niños ubriqueños obligó a las autoridades de la época a evaluar el potencial arqueológico del yacimiento y en 1971, Salvador de Sancha (por entonces director del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla), limpió el interior de una de las estructuras más significativas, el Mausoleo. Ello conllevó su posterior restauración, que corrió a cargo del arquitecto Alfonso Jiménez, que trabajaba por entonces en Itálica.

El ara dedicada a Commodo segun el libro de Fray Sebastian

El ara dedicada a Commodo segun el libro de Fray Sebastian

Trabajos de dibujo de la entrada de la muralla en 2003

Trabajos de dibujo de la entrada de la muralla en 2003

En 1977 se iniciaron, finalmente, las intervenciones en Ocvri, que consistieron en una serie de campañas de limpieza y de excavaciones en los distintos sectores de la ciudad. Sin embargo, los resultados de estas nunca se publicaron y solo cuando Cabello publicó en 1987 sus memorias sobre estos años pudimos conocer algunos datos sobre ellas, en las que fundamentalmente se redescubrió lo ya excavado por Vegazo dos siglos antes.   En 1987, el yacimiento fue prospectado por el arqueólogo Luis Javier Guerrero en el marco de un Campo de Trabajo que la dirección del Parque Natural organizó en Benaocaz. Se hizo una primera propuesta de limpieza de estructuras que finalmente no cuajó por problemas de financiación. Hay que esperar hasta 1997, cuando la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz inició una serie de trabajos para incluirlo en el proyecto “Ruta Arqueológica de los Pueblos Blancos”. De este modo, se incorporó a la arqueóloga Natalia Cabello, hija de Manuel Cabello, para que realizara tareas de acondicionamiento del yacimiento. Esta intervención, que duró tres meses, se centró en la limpieza de las estructuras emergidas, la acumulación de piedras hasta entonces dispersas en grandes majanos y en pequeñas consolidaciones en zonas murarias muy deterioradas y en peligro.   Al año siguiente, la Escuela Taller “Foro Arqueológico”, promovida igualmente por Mancomunidad y dirigida por Guerrero, incluyó un módulo de ocho alumnos ubriqueños, que durante dos años realizaron de nuevo tareas de  limpieza, pequeñas intervenciones arqueológicas, instalación de cartelería informativa y creación de itinerarios para la primera puesta en valor del mismo. En esos mismos años (1999-2000), el Ayuntamiento de Ubrique, que ya había comprado el yacimiento, y la propia Mancomunidad iniciaron la construcción de un Centro de Recepción de Visitantes, ubicado en la ladera baja, junto a la carretera a Benaocaz. En julio de 2000 se inauguró oficialmente este centro y el yacimiento, que estuvo en funcionamiento hasta 2005.

Alumnos de la Escuela Taller Foro Arqueológico

Alumnos de la Escuela Taller Foro Arqueológico

Durante los años 2001 a 2003, con programas específicos financiados por el INEM (Programas “Arqueosierra I, II y III), se realizaron numerosas intervenciones tanto arqueológicas (excavaciones en la muralla ciclópea, en la Vivienda nº 3, etc…), como de puesta en valor, en las que se dotó al yacimiento de una amplia infraestructura turística (vallados, nueva portada, caminos interiores, señalización, cartelería interpretativa, aparcamientos, sala de audiovisuales), realizadas por un equipo multidisciplinar coordinado por Luis Javier Guerrero, que contó con siete arqueólogos, dos arquitectos, dos aparejadores, dos restauradores, un documentalista, un topógrafo, un delineante, una bióloga, una geóloga y decenas de trabajadores ubriqueños.  

En el año 2014 se autorizó por parte de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Andalucía una intervención de restauración de la parte occidental de la muralla ciclópea que el año anterior se había derrumbado. Esta restauración lleva aparejada  una actuación de apoyo en la zona interior de esa misma zona de la muralla que aún no estaba excavada.