La Muralla Ciclopea

muralla ciclopea

Se trata de una estructura defensiva compuesta por una serie de grandes bloques calizos irregulares, colocados “a hueso” (sin mortero) y en los que se aprecian rectificaciones posteriores realizadas con sillarejo cogido con mortero e incluso una zona con sillares almohadillados. Se estima que la muralla debió tener, en su fase final,  una anchura media de unos dos metros, con bloques de gran tamaño por su cara exterior, algunos de hasta 1,80 por 0,90 mts, colocados de forma anárquica aunque sólida en aspecto. En ocasiones, los intersticios se cierran con calizas de menor tamaño.

La longitud de los restos conservados es de unos 26 metros y su altura de unos 3,65 mts, por lo que se calcula que debió tener una altura de al menos 5 metros. En la zona occidental, se han incluido en la base una serie de sillares escuadrados de arenisca, distintos tanto en material y en tipología a las otras piedras calizas, ya que están moldurados y almohadillados. Se ha sugerido que fueran de época cartaginesa.

Durante su excavación entre 1999 y 2003 se halló una entrada con pilares adelantados construidos de forma distinta al resto de la muralla y apoyados en sendos cubos perfectamente escuadrados hechos de mampostería de pequeños sillares rectangulares unidos con argamasa. Exteriormente estuvieron enlucidos con estuco por lo que debieron formar parte de una puerta de 1,70 metros de anchura. Se conservan dos sillares con orificios circulares para el gozne de la puerta y diversos elementos de cornisa y de dintel que presentan líneas molduradas. También se aprecian algunos de sus escalones.

Su cronología abarcaría entre el siglo V a.C. para su fase de construcción y el siglo III d.C. para su abandono. Por tanto, su origen es ibérico pleno, habiendo sido remodelada en época cartaginesa (sillares almohadillados) y, sobre todo, romana, con la construcción de la puerta monumental, que se podría fechar entre los siglos I y II d.C. coincidiendo con el máximo esplendor de la ciudad.