Las Termas

Termas

Termas


Es la estructura constructiva más espectacular de todas las excavadas hasta ahora. Se trata de un conjunto de muros, pavimentos, cisternas, conducciones, etc…, que actualmente son de difícil interpretación por haber sido sobre-excavadas en los años setenta. Tiene más de 460 metros cuadrados en lo conservado hoy día, pero pudo ser incluso más extensa.

Longitudinalmente mide 23 metros por 19,40 metros de anchura, y tiene en su lateral sureste un amplio ábside semicircular (exedra) de unos 11 metros de diámetro. Al edificio termal se entraría por una abertura (“fauces”) en la zona noroeste que desembocaría en un pasillo perimetral hacia la exedra por la derecha. Al final de esta pared lateral existe una especie de pequeña estancia que debió tener una bóveda de cañón. Tras ella se encuentra una gran cisterna en forma de “L”, con unas dimensiones de 6,75 metros de longitud por 4,60 metros de anchura en su lado mayor y 2,70 metros en el menor, que pudo ser una “natatio”.

En el lateral noroeste nos encontramos con un pequeño cubículo semicircular y otras dos estancias pequeñas, cuya función se desconoce. Se conservan aquí los restos de un depósito, que tuvo recubrimiento de “opus signinum” del que parte un gran canal de desagüe (“specus”) de casi 20 metros de recorrido, atravesando toda la exedra.

La exedra es un semicírculo de “opus signinum” que parece descansar en unos cimientos laterales que no se conservan en su totalidad. Junto a la exedra se encuentra un pavimento que forma un gran patio central de casi 100 metros cuadrados de área, que pudo ser una “palestra.

Por último, al final de la palestra existe un receptáculo que forma una cara poligonal hecha con mampuestos cogidos con mortero que debió recibir placas de mármol. La zona que no se conserva ha dejado en el suelo la huella de la estructura, que tendría forma de octaedro (de 2,70 por 2,70 metros). Esta estructura pudo ser una bañera hecha con placas de mármol del tipo “labrum”.

Debieron construirse entre finales del siglo I d.C y los inicios del siglo II d.C., siendo las únicas termas romanas identificadas hasta ahora en la sierra de Cádiz.